Al hablar de radiaciones en general no se tiene un concepto claro, pero se las asocia a algo negativo. No es un hecho conocido, y es positivo enterarse de que vivimos en un mundo naturalmente radioactivo y que probablemente gracias a ello la vida sea tal y como la conocemos.

Así es; la mayor parte de la radiación recibida por la población mundial proviene de fuentes naturales y es inevitable exponerse a la mayoría de ellas.Pero además, en los últimos cien años aproximadamente, desde el descubrimiento de los rayos X, hemos producido artificialmente elementos radioactivos y diferentes tipos de radiaciones, y hemos aprendido a utilizar la energía nuclear con diferentes propósitos: médicos, bélicos, industriales y para la generación de energía eléctrica.

Todas estas prácticas, sumadas a la radiación liberada en forma accidental (Chernobyl) o intencional (bombas atómicas), han aumentado la cantidad de radiación recibida por los seres humanos.

Si bien este incremento ha sido mucho menor que la radiación natural, sus efectos, positivos y negativos, son muy importantes.

La opinión pública ha mostrado gran preocupación por la potencialidad que poseen las radiaciones para causar daños a corto y largo plazo, tanto ecológicos como sobre la salud de las personas. Las radiaciones no se ven, en bajas dosis tampoco se sienten y sin embargo pueden tener efectos importantes.

¿Cuánto sabemos acerca de las radiaciones? ¿En qué sentido son seguras? No hay actividad humana sin un riesgo potencial y cada persona debe decidir si los riesgos que corre son compensados por los beneficios que recibe.

Únicamente la información permitirá tomar las decisiones más adecuadas.

Son estas preguntas las que nos motivaron a realizar este libro acerca de las radiaciones y sus usos, para contribuir a separar mitos y realidad y
proporcionar los elementos mínimos que ayuden a reflexionar al respecto.