No produce los mismos efectos recibir cierta dosis de radiación en el período fetal que en la adultez, debido a que en el primero las células se reproducen rápidamente y son mucho más sensibles. El período de mayor compromiso es el que abarca desde la octava hasta la decimoquinta semana de gestación. Los posibles efectos de la exposición a la radiación en el período fetal son la reducción del diámetro craneal y el retardo mental, entre otros, y el más grave es la muerte fetal. Además, existen enfermedades de carácter hereditario que pueden afectar a un embrión o feto y que podrían surgir de la exposición a la radiación de las células germinales, tanto de hombres como de mujeres. Dichas células pueden presentar mutaciones en su ADN capaces de desencadenar efectos indeseados en los descendientes por varias generaciones. Este es un tema de investigación en la actualidad.

¿Es cierto que una persona embarazada debe evitar siempre exponerse a los rayos X?

Es bueno aclarar que la cantidad de radiación necesaria para desencadenar alguno de los efectos mencionados está muy por encima de las dosis que se reciben en estudios diagnósticos típicos que involucran rayos X. Es en estudios específicos de zonas próximas al abdomen, en tratamientos con altas dosis como algunos de radioterapia o braquiterapia, o en ciertos tratamientos con medicina nuclear, donde se debe evaluar cuál es el riesgo y el beneficio de llevar adelante el procedimiento, o si es posible realizarlo después de culminado el embarazo sin que eso implique severas consecuencias para la madre.

En general se acepta que las dosis que se administran en procedimientos usuales de diagnóstico con rayos X (placas de pecho y abdomen, tomografía de pulmón, etc.) exponen al feto a una dosis menor, que no implica un aumento significativo del riesgo de malformaciones y aborto. Otros tratamientos más específicos y de dosis más altas pueden tener efectos en el embarazo. La dosis a partir de la cual se acepta que comienza a aumentar el riesgo por encima de los valores usuales es de 0,1 a 0,2 Sv. En los casos de exposición a la radiación que representen un riesgo potencial para el feto, es importante que se lleve un control estricto y documentado de las dosis recibidas y las técnicas utilizadas, a fin de calcular la dosis fetal si fuese necesario. Además es importante que aquellas trabajadoras expuestas a las radiaciones ionizantes notifiquen al responsable de radioprotección si están embarazadas, para que se tomen las precauciones pertinentes y puedan continuar en su labor sin ningún riesgo para su bebé. Por otra parte, corresponde tener en cuenta que los embarazos tienen, en forma independiente de las radiaciones, ciertos porcentajes de malformaciones graves (2%) y pérdida espontánea (15%) que implican riesgo de salud para los gestantes.